sábado, 5 de mayo de 2018

LOS SUFRIMIENTOS DE ESTE "POCO TIEMPO"


Porque dentro de muy poco tiempo, el que ha de venir vendra y no tardara.
Hebreos 10:37

Un poco más y habrá pasado. 
¿Renunciarás a su cruz? 
Teniendo a Cristo a tu lado
¿Y andando en su plena luz? 
Ten tus pérdidas por nada, 
Esta vida pasa aprisa; 
Darás por bien empleado 
Todo el dolor del pasado 
Cuando seas aprobado 
Con su celestial sonrisa.

Las aguas amargas de Marah deben ser gustadas cuando mediante el paso de las aguas saladas del Mar Rojo somos librados de Egipto para siempre. Pon en ellas el árbol de la cruz de Cristo, en las aguas amargas de tu cruz, y te serán endulzadas totalmente.

"Crucificado" es un hecho terrible, pero estar crucificado con Cristo, significa gozo y veneración. El vituperio es cruel, pero el vituperio de Cristo es mayor tesoro que los tesoros de Egipto.

Si hemos gustado realmente la bondad de Dios, sentíremos que nunca es tan dulce como cuando no tenemos nada más de que gozar.

Todos tenemos que aprender de Dios..., en medio de sus bendiciones.…; quizás al principio o quizá más tarde, algún tiempo u otro, debemos tener nuestros corazones tan bien arraigados en El, que podamos apoyarnos en El y nada más, siendo traídos a una posición en la que nada más se necesite para hacernos felices y donde podamos encontrar tan sólo en El nuestro todo.

En Lucas 9:28-43 aprendemos que Jesús estaba con sus discípulos tanto cuando bajaron al valle como cuando estaban en el monte, y esto es nuestro consuelo. Nunca supongamos que hemos perdido a Cristo.... El Señor nos da a conocer, mientras pasamos por este mundo, que Cristo está limpiando nuestros corazones de las circunstancias que nos contaminan, de modo que podamos gustar la gloria mientras todavía nos hallamos entre las multitudes de este mundo. El puede ser el todo para nosotros, como es ya el todo por nosotros.

Es extraordinariamente dulce sentir que nos acercamos al hogar (a menudo en medio de trabajos difíciles y penosos, que son un privilegio realizar), para después gozar del eterno reposo con el Señor.

Mientras la gracia de Cristo sea una realidad, si hubiese tan sólo un creyente sobre la tierra y todo hubiese fallado a su entorno, encontraría, sin embargo, que el poder de Cristo se ejerce a su favor.

Por oscura que sea la dispensación, tenemos exactamente la gracia que necesitamos para nuestras circunstancias.

Nunca temáis la persecución, pues ella suele hacer brillar la faz de los perseguidos como la faz de un ángel.

El propio sacrificio es siempre un motivo de gozo cuando la gracia lo sostiene. No hay mayor gozo que el de la abnegación.

Nuestra alma es probada mediante aflicciones para ver hasta dónde va nuestra voluntad propia. Dios nos escudriña, y así aprendemos en qué mano estamos, y además, lo que Dios es por nosotros, en su fiel cuidado diario.

Somos cegados acerca del mundo para que nuestros ojos sean más hábiles para discernir y apreciar lo celestial.

Todo lo que hace el cielo agradable para Cristo, lo hace agradable para mi. ¡Ven, pues, Señor Jesús!

La perfección de Cristo consistió no tanto en obrar como en sufrir; en el sufrimiento tuvo lugar la más entera consagración de sí mismo.

Cuando estemos en su eterna presencia ¡cómo sentiremos que todas nuestras pequeñas tristezas y separaciones eran tan sólo como pequeñas gotas para hacernos sentir, mientras andábamos por el camino, que no estábamos todavía con El; y cuando estábamos con El por fe, darnos cuenta de lo grata que seria nuestra felicidad eterna.

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