sábado, 5 de mayo de 2018

Cómo fue recuperada la verdad profética


LA HISTORIA DE NUESTRA ESPERANZA BIENAVENTURADA 
(PARTE IV)

La bendición de la pierna rota

Conforme las iglesias-estado de Europa se fueron estabilizando a lo largo de los tres siglos siguientes, llegaron a una posición que les permitiría emerger en unas formas nuevas y excitantes. Para el siglo XIX, los anabaptistas reformados de Europa, los luteranos y la iglesia de Inglaterra se fragmentaron en denominaciones que se contaban por docenas. Para los años 1800, Europa y Estados Unidos quedaron equilibrados por un gran despertar espiritual que tuvo repercusiones internacionales.

Un evento en particular creó una revolución que resuena hasta el día presente. Se encuentra documentada en el libro John Nelson Darby - Una biografía, escrito por Marx S. Weremchuk. Darby nació en Londres en 1800. Más tarde vivió en Irlanda, y viajó a través de Europa. Murió en 1882. Era hijo de un terrateniente y recibió una educación clásica en idiomas y filosofía.

Cuando joven y a comienzos de su edad madura, no era creyente, pero era un estudiante dotado. En el Trinity College, recibió la medalla de oro como erudito en los clásicos y matemática. Después de graduarse decidió convertirse en abogado y en 1882 fue llamado por la asociación de abogados para que se integrara a ella. Rápidamente ganó reputación como un intelectual penetrante, con talento para traer orden al caos legal que entonces caracterizaba el sistema legal en las islas Británicas.

Aproximadamente en la misma época se convirtió en cristiano. Poco tiempo después, en 1825, fue ordenado como miembro del clero anglicano. El domingo 19 de febrero de 1826, fue ordenado como sacerdote en la Catedral de la Iglesia de Cristo, en Dublin, Irlanda. Muchos de sus contemporáneos creían que tenía los dones intelectuales y espirituales que lo llevarían hasta los rangos más altos en el liderazgo de la iglesia.

Desde el principio comenzó a tener dudas acerca de la estrecha alianza entre la iglesia y el estado. Tal como escribe el señor Weremchuk en la página 46 de su libro, «Darby consideraba a Cristo, no al rey, como la verdadera cabeza de la iglesia. Este cargo simplemente sustituyó al rey por el Papa». Él también comenzó a reflexionar hasta qué grado debían sufrir los cristianos por su testimonio fiel, tal como hizo Cristo. Vio esto como un resultado lógico de la fe verdadera, no como las galas, la prosperidad y el ornato de los obispos. En estos primeros años, se convirtió en un revolucionario apasionado, sin embargo permaneció en su puesto en la iglesia.

Luego, ya próximo a cumplir los 30 años, sufrió un trauma que cambió su vida: «Cayó aparatosamente desde su caballo, que lo lanzó violentamente contra el umbral de una puerta. Sufrió lesiones severas y tuvo que ser enviado a Dublin por tratamiento médico. El tiempo de su recuperación, que fue más de tres meses, los pasó en casa de su cuñado en la calle 20 Fitzwilliam. Fue allí donde encontró descanso en la seguridad de la obra consumada de Cristo».

Con una rodilla seriamente lastimada, aparentemente una pierna rota y otras heridas, se vio forzado a permanecer en cama por un extenso período. Allí leyó la Biblia, no como un clérigo, sino como un hombre buscando incrementar su relación personal con el Señor Jesucristo y encontró lo que estaba buscando. Esta es una historia interesante.


Un descubrimiento dispensacional

Pero lo más significativo es el hecho que aprendió a leer la Biblia como la expresión total del plan profético redentor de Dios. Como un convaleciente, se encontró a sí mismo considerando la Biblia como un todo. Al hacerlo descubrió un patrón consistente que comenzaba en el Antiguo Testamento y concluía en el Nuevo. Renunció a la iglesia de Inglaterra e inició un período de estudio independiente. Dice en las páginas 77 y 78 del mismo libro, que en 1840 cuando Darby dio una conferencia en Ginebra, Suiza, titulada «El progreso del mal en la Tierra». dijo: «Lo que estamos próximos a considerar, tenderá a mostrar que es ilusorio permitirnos esperar por un progreso continuo del mal; confiando en que el planeta se verá colmado con el conocimiento del Señor antes de que Él ejecute y lleve a su consumación su juicio sobre la tierra.

Debemos esperar que el mal llegue a ser tan flagrante, que Dios se verá en la necesidad de juzgarlo... Temo que muchos que albergan ese sentimiento, tan estimado por los hijos de Dios, se han sentido impactados, me refiero a que albergaban la esperanza de que el evangelio se propagaría por sí mismo sobre toda la tierra, durante la dispensación actual».

También vio la iglesia como una institución fracasada, y sigue diciendo en las páginas 78 y 79: «En cuanto a la ruina de la iglesia, la teoría me llegó después de conocerla, e incluso ahora, la teoría es sólo una cosa pequeña en mi mente; es la carga que soporto. Unos años después de la conversión de mi alma miré a mi alrededor para encontrar en dónde estaba la iglesia, pero no podía encontrarla. Pude hallar bastante santos mejores que yo, pero no a la iglesia cuando era establecida con poder en la tierra. Entonces dije, tal como está se encuentra en ruinas, no puedo encontrar una palabra mejor para ella».

Weremchuk luego escribe lo siguiente en la página 79: «Darby puede ser llamado muy correctamente el padre del dispensacionalismo moderno, porque sus puntos de vista de las dispensaciones eran completamente diferentes a los expresados previamente, dijo: "Dios siempre ha comenzado por poner a sus criaturas en una buena posición, pero por infidelidad la criatura invariablemente ha abandonado la posición en la cual ha sido colocada por Dios. Después de una larga tolerancia, Dios nunca restablece a nadie a la posición de la cual había caído. No es parte de su forma restaurar algo que estaba estropeado; Él lo remueve y lo transforma en algo enteramente nuevo, y mucho mejor que lo que era antes".

Aquí podemos ver que Darby llegó a ver la historia como si Dios actuara recíprocamente con el hombre en una serie de formas diferentes. Vio el plan de Dios como dividido en distintos períodos, durante cada uno de los cuales probó al hombre en forma particular. También vio que cada período concluyó en cierta especie de fracaso. Sin embargo, la penetración de Darby, nunca se extendió hasta el plan moderno dispensacional. Es decir, que nunca captó la visión de las siete dispensaciones descritas comúnmente por los dispensacionalistas de hoy.


La reunificación de Israel

No obstante, su exposición de la Escritura fue verdaderamente revolucionaria, en lo que se refiere a la percepción de la nación de Israel. Antes del siglo XIX, no se hablaba que Israel retornaría a su territorio antiguo. Mientras se recuperaba de la caída del caballo, la profecía parecía saltar por encima de las páginas de la Biblia. De este período él escribió, tal como dice en la página 120: «El capítulo 32 de Isaías fue el que me enseñó de una nueva dispensación. Vi que habría un reinado de David, y no sabía si la iglesia sería removida antes de 40 años... El capítulo 32 de Isaías me llevó a las consecuencias terrenales de esa misma verdad, aunque otros pasajes puedan parecerme ahora más impactantes; pero vi un cambio evidente de dispensación en ese capítulo, cuando el Espíritu se derramará sobre la nación judía, y un rey reinará en justicia».

La recapitulación de Weremchuk de este asunto es verdaderamente fascinante y sigue diciendo en la página 121: «Darby creía que poco después de la muerte de los apóstoles, los creyentes comenzaron a tomar erróneamente las profecías y promesas del Antiguo Testamento y aplicárselas a sí mismos. Vieron correctamente que Dios había puesto a un lado a su pueblo terrenal, y que ellos, la compañía de cristianos (el nuevo hombre en Cristo de que habla Efesios 2:15, tomado en medio de judíos y gentiles) eran ‘ahora el pueblo de Dios’, pero Darby concluyó que habían cometido el error de pensar que Israel ya no tendría un futuro».

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