miércoles, 4 de julio de 2018

Apocalipsis capítulo 1


La visión de Patmos del Hijo del Hombre glorificado

Capítulo 1

Arno Gaebelein


1. El libro: su título e introducción (vv. 1-3). Como ya hemos hablado del título y el carácter profético del libro, no vamos a repetirlo aquí. Este libro no contiene, como se dice con frecuencia, «revelaciones», sino una gran revelación y es la del Señor Jesucristo. Y esta revelación es para mostrar a sus siervos «las cosas que han de suceder en breve», de modo que podamos conocer el futuro y servirle con la luz de gloria que ha vertido sobre nuestro camino. La visión del futuro es muy necesaria como un incentivo para el servicio devoto y verdadero.

2. Salutación y bendición (vv. 4, 5). Las iglesias a las cuales se dirigía Juan estaban en la provincia de Asia, no el continente de Asia, sino en las provincias del Asia Menor. (Ver Hechos 16: 6; 19: 10; etc.) Estas siete iglesias representan a la Iglesia entera, y proféticamente despliegan la historia de la Iglesia sobre la tierra. «Gracia y paz a vosotros» es la salutación. La gracia y paz son la bendita posesión de los verdaderos hijos de Dios. Aunque la Iglesia profesa puede fallar en su testimonio, y los días oscuros de la apostasía aumentan, la gracia y paz de los siervos de Dios no va a fallar nunca.

La salutación difiere de las que encontramos en las Epístolas. En las Epístolas las salutaciones son del Padre y del Hijo; el Espíritu Santo es omitido. Aquí Jehová es mencionado primero, «el que es, que era y que ha de venir» --«Yo soy el que soy», el que existe por si mismo (Exodo 3: 14). Luego viene el Espíritu Santo, del que se habla aquí como «los siete Espíritus». No es mencionado como «un Espiritu» (Efesios 4:4; 1a Corintios 12:13), sino en su total plenitud y sus diversas actividades (Isaías 9:2). Y finalmente el nombre de nuestro Señor Jesucristo. «El testigo fiel»; lo cual describe su vida perfecta y santa en la tierra. «El primogénito de los muertos.» El murió una muerte vergonzosa en la cruz y terminó la obra que el Padre le había dado para hacer. Levantado de los muertos es el primogénito asi como las primicias. «El soberano de los reyes de la tierra.» Este es un título futuro y revela su venida en gloria. ¡Qué consuelo hay aqui para el pueblo de Dios! ¡Oh, la gracia y paz que fluyen de una contemplación confiada y creyente en El y el conocimiento de que somos uno con El!

3. La expresión de alabanza (vv. 6,7). La última frase del versículo 5 pertenece al versículo 6. Esta expresión inspirada de alabanza es el verdadero cántico de gloria de la verdadera Iglesia. Contiene los fundamentos benditos del Evangelio de la gracia, lo que El ha hecho por nosotros y lo que El ha hecho de nosotros y lo que seremos en El. Es la primera doxologia de este libro. Siguen otras y aumentan en adoración. Aquí es do ble; es triple en 4:11; cuádruple en 5:13 y séptuple en 7:12. El tributo de un testimonio va seguido de su ve nida. No es su venida para recoger a sus santos, sino su venida a la tierra. (Compárese con Hechos 1:11; Mateo 24:30; Daniel 7:13; Zacarías 12:9-14.)

4. El testimonio del Todopoderoso (v. 8). Dios pone su sello a todo esto, por así decirlo. Las palabras del versículo precedente («sí, amén») tienen que leerse este, El que habla es Jehová.

5. Juan en Patmos (vv. 9-11). Juan habia sido desterrado a la isla de Patmos y «estuvo en espiritu en el día del Señor». ¿Significa esto «el dia del Señor», esto es, el día en que El vendrá en poder y gloria para empezar su reinado, o significa el día bendito en su recuerdo, el primer día de la semana? Significa, indudablemente, esto último.

6. La gran visión del Hijo del Hombre glorificado (vv. 12-16). Juan se volvió para oír la voz que le hablaba. Contempló la visión más grande que han visto ojos humanos. Los siete candeleros representan las siete iglesias (v. 20), y son simbólicos de toda la Igleisa. El mismo está «en medio» y Juan le ve como «uno semejante al Hijo del Hombre». Pero la visión deja bien claro que es más que un Hijo del Hombre, porque es el Anciano de Días también. El título Hijo del Hombre le pertenece tanto en su humillación como en su exaltación. Era el Hijo del Hombre en la tierra; es el Hijo del Hombre en la gloria, y cuando vuelva a la tierra para recibir su reino será como el Hijo del Hombre. El juicio será ejecutado por El. En esta visión el carácter principal es el judicial. Está vestido de una ropa «que le llegaba hasta los pies». En tanto que esto denota dignidad sacerdotal, no le vemos ocupado en ninguna actividad sacerdotal. La figura de la ropa larga expresa la gran dignidad suya como Sacerdote-Rey, que está a punto de entrar en su obra como Juez. El cinto de oro es simbólico de la justicia divina; la cabeza y los cabellos blancos le identiñcan con el Anciano de Días que está sentado en juicio (Daniel 7:9-12). Los ojos como llama de fuego, escrutadores; los pies semejantes al bronce bruñido; la voz como el estruendo de muchas aguas (Salmo 29); la espada de dos filos; el rostro que antes había estado desfigurado y mofado, ahora brilla como el sol en todo su esplendor; todo ello es simbólico y habla de la gran dignidad y gloria y de los derechos como juez del Hijo del Hombre. Su juicio en este libro empieza en la casa de Dios, que profesa su Nombre; el juicio es ejecutado por El en la tierra y todo culmina en su aparición visible y gloriosa, cuando todas las cosas son puestas en sujeción bajo sus pies.

Hay un aspecto en esta visión que debe ser explicado. ¿Qué signiñcan las siete estrellas que están a la diestra del Hijo del Hombre? El versículo 20 da la respuesta. Son los siete ángeles de las siete iglesias. La aplicación de estos términos a los ancianos y obispos o pastores de las iglesias es incorrecta. Las estrellas son usadas en la Escritura para tipificar a los verdaderos creyentes. Las estrellas son cuerpos celestiales que brillan durante la noche; asi que son los verdaderos creyentes. Las estrellas son cuerpos celestiales que brillan durante la noche, asi que son los verdaderos creyentes en una posición celestial con la responsabilidad de brillar en Ia noche. Los candeleros representan la iglesia visible, profana; las estrellas representan el verdadero elemento creyente en la Iglesia. Están a su derecha, son tenidos en seguridad. Además, sólo los verdaderos creyentes tienen oídos para oír lo que dice el Espíritu. Las estrellas son llamadas ángeles, porque un ángel es un mensajero y los verdaderos creyentes son esto también.

7. El efecto de la visión y la comisión (vv. 17-20). Juan cayó como muerto a sus pies; la visión era abrumadora. (Compárese con Daniel 10:4-11.) Pero Él puso su mano sobre Juan. Bendito sea su propio testimonio. El es «el que vive», lo cual significa «Jehová». Estuvo muerto. Y vive por los siglos de los siglos; Fue levantado de los muertos y tiene las llaves de la muerte y del Hades. Luego sigue la orden de escribir, que ya hemos explicado plenamente en la Introducción.

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