sábado, 5 de mayo de 2018

Aflicción leve y pasajera

¡Ah, qué bendición es estar a los pies de Jesús en nuestras tristezas, pues allí la luz divina las alumbra, y aunque suframos y nos sintamos oprimidos por nuestras pruebas, no dudaremos de su amor, mientras estemos allí!

«JESUS LLORO». Todos sabemos que los versículos de la Biblia fueron puestos por los hombres. Sin embargo, ¿quién puede dudar que el Espíritu de Dios controló el que estas dos únicas palabras formasen un versículo? Ciertamente, debían estar separadas, ya que nos proporcionan una visión interna del mismo corazón del Señor. Han sido consuelo para muchos afligidos en todos los tiempos, y continuarán trayendo consuelo a su pueblo hasta el día que Dios enjuagará las lágrimas de todos los rostros. .

Venid a mi todos los que estáis trabajados y cargados, que yo os haré descansar. Tristezas indecibles caracterizan a la raza humana y esta invitación no está limitada a los cargados del pecado. Jesús se dirige a cualquiera que se halla bajo el peso de alguna posible tristeza o disgusto; cualquiera que sea tu carga, el Señor te habla a ti.

Toda tu responsabilidad en el momento presente es descansar en el Señor y esperar pacientemente en El. ¡Qué bendición es que seas invitado a descansar en el regazo del Señor fuera cual fuere tu aflicción! Es ciertamente una cosa inefable estar. en comunión con su mente y objeto cuando nos hallamos afligidos.

Dios escoge mis circunstancias, mi enfermedad, mis tristezas en vista a lo que El está cumpliendo en mi. Sabemos que «a los que a Dios aman todas las cosas les ayudan a bien..., porque a los que conoció también predestinó para que fuesen hechos conforme a la imagen de su Hijo» (Romanos 8:27-29). Así El escoge para nosotros las circunstancias que mejor pueden cumplir su propósito de hacernos conforme a la imagen de su Hijo. La consecuencia de esto es que si yo estoy dentro de su plan nunca trataré de cambiar mis circunstancias. En comunión con el corazón de Dios dejaré esto a El con plena confianza y gratitud.

¡Cuán misericordioso es que, en los caminos de nuestra vida, dirigidos por Dios, nos acercamos gradualmente a nuestras tristezas y encontramos que cuando llegan, están "adornadas con su amor"!

Solamente El, que ha hecho el vacío en tu vida, puede llenarlo y lo hará. Cuando todos los vacíos de la tierra sean llenados con su presencia, nosotros ganaremos infinitamente más que lo que hemos perdido.

Cuando el Señor vuelva, perderemos todos en un instante nuestros cuerpos de flaqueza. Me parece que nos tomará algún tiempo antes de que nos acomodemos a nuestras nuevas circunstancias. ¡Cuánto nos alegraremos, empero, en aquella situación de perfección absoluta de cuerpo y alma! Todavía tenemos que esperar para esta liberación, pero esta bendita esperanza nos alienta en medio de esta peregrinación.

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